Llegando al cielo: No me jodas no te jodo. Crónicas escritas por y para El Alto

Selección y nota preliminar por Alexis Arguello. Bolivia, Sobras Selectas 2018.

Por Fátima Lazarte

         La crónica es una forma de narración que amablemente nos conduce por caminos que permiten imaginar, comprender o simplemente acercarnos a personas, hechos y lugares: en este caso son una manera de llegar al cielo, y lo digo así porque este libro nos adentrará en una visión muy particular de la ciudad de El Alto, permitiéndonos pasear por esta urbe, que se abre y se cierra ante nuestros ojos, como cuando el sol y las nubes juegan en ella.

         La Editorial y Librería Sobras Selectas nos propone el libro “No me jodas no te jodo. Crónicas escritas por y para El Alto” (2018), donde la selección y nota preliminar está realizada por Alexis Arguello, a quién hemos conocido como librero y que actualmente se juega proponiendo una editorial, que, en este caso, permitirá la emergencia de esta obra que retrata un espacio casi mítico de nuestro país: “El Alto”.

          Como valor agregado está el diseño -realizado por Rodny Montoya y Alberto Valeriano Apaza- que nos remite a los cholets, edificios que caracterizan la llamada arquitectura andina de esta ciudad, y además porta un súper detalle, un separador de libros que viene troquelado en la solapa de atrás, el cual produce un inmenso placer al ser desprendido de su lugar para acompañar la lectura.

María La Placa. Aurora Consurgens. Museo Paredes Candia.

         Libro y ciudad están unidos por un cordón que los alimenta mutuamente: el libro obviamente no podría existir sin la ciudad, pero, a la vez, ella cobra vida a través de la óptica de 17 miradas que nos conducen por un entramado de ficción y realidad.

         Arguello selecciona diferentes abordajes que construyen la narración de una ciudad, en un primer momento parecería las crónicas no tiene mucha conexión entre sí, que son una especie de cápsulas sueltas que van componiendo un paisaje casi pintoresco. Pero, por el contrario, cuando se realiza la lectura impactan los problemas que se dibujan y que se constituyen en el pulso vital de la obra.

         Este texto, semilla de la producción que hoy hemos visto en la reciente 1ra Feria del Libro de El Alto, tiene una frase tanto profética como enigmática que inicia la Nota Preliminar de Arguello: “El Alto se ha quedado con aquello que La Paz no ha podido quedarse” .

         Sentimos un latido que nos conduce por un cielo nuboso que se abre y se cierra para revelarnos una ciudad cosmopolita, compuesta por una diversidad de subjetividades, donde la versatilidad y la reinvención son parte del cotidiano. Los problemas que se abordan en estas 17 crónicas nos llevan a preguntarnos por las heridas y las cicatrices, la irrupción de la muerte, el calor, el frío, el movimiento de la vida, la ficción, la precariedad, la pertenencia, la hostilidad, lo inevitable, el límite, el deseo, el amor, la desobediencia, el placer, que entre otros finalmente bordearán el hecho humano asentado en una delimitación territorial.

         Cada escritor es a su modo una “rara avis” que amasa las palabras de su creación, retratando heterogéneamente a esta ciudad que cobra vida propia, que se transforma en un “dragón de Komodo”, donde habitantes y visitantes despliegan sus pasiones, sus heridas; sus reflexiones sobre la vida, la muerte y la memoria. Generando así un pensamiento que manifiesta ética y una estética propias.          Conformando así nuevos imaginarios que confrontan a los estereotipos y prejuicios a los cuales se ha sometido a esta ciudad, creando una nueva red de narraciones que no la colman de cualidades positivas si no que como la vida misma nos muestran su hermosura y complejidad.

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