Operetta en un acto de Hercilia Fernandez de Mujía
Por Fátima Lazarte

La puesta en escena llevada a cabo por la Orquesta Sinfónica Nacional los días 13, 14 y 15 de marzo de 2026 ha sido uno de los hitos en la historia de la música boliviana. El rescate de la obra, de los anales del olvido, lo debemos al trabajo incansable de Mariana Alandia y Javier Parrado.
El hallazgo
Es muy pertinente recordar que este logro está dentro del marco de una investigación sostenida ya desde hace veinticinco años. Alandia y Parrado refieren que este proyecto inició el 2001 y que hasta el momento lograron reunir un gran número de repertorio musical del siglo XIX. Más de mil obras registradas entre las cuales se encuentran las de los compositores paceños Adolfo Ballivián, Modesta Sanjinés y Manuel Norberto Luna, del tarijeño Rosendo Estenssoro Davalos de Tarija y del sucrense Héctor Sanjinés.
Uno de las hipótesis más interesantes que los expertos confirman después de armar un panorama más completo de la música del siglo XIX, especialmente de su segunda mitad, es que ese es el momento en el cual aparece la figura del “compositor boliviano”. Este se apropia de géneros extranjeros, los recompone y crea obras de gran calidad que refleja el oficio musical y el despliegue de un pensamiento propio, planteando una música absoluta.
A la obra de Hercilia Fernandéz le preceden ya ocho libros de partituras que además contienen estudios analíticos y grabaciones de piano. Entre estos, cuatro son dedicados a la obra del Maestro Eduardo Caba.
El hallazgo de Zeliska fue realizado gracias a la fundación Solidez, cuando en un viaje de divulgación visitaron el archivo y Biblioteca Nacional de Sucre en 2022: allí encontraron un fondo no publicado con material muy interesante. Este fondo contenía particellle orquestales para cada uno de los instrumentos con el nombre de “Zeliska: operettaen un acto”.
Ya en una revisión más minuciosa los académicos descubrieron que entre los documentos encontrados habían dos archivos distintos: uno de 1884 escrito por la compositora y uno de 1919, donde la partitura esta reescrita por un copista paraguayo llamado Pellegrini: lo que les hace sospechar que la obra debió haberse estrenado en Paraguay, aunque encontraron la partitura orquestal.
Es así que, para la versión presentada en escena, los investigadores decidieron ser fieles a la versión original respetando la propuesta compositiva y orquestal de Hercilia Fernández. Esta decisión hizo que deban reconstruir la partitura. Mariana fue la encargada de la revisión técnica, posteriormente ambos realizaron la revisión armónica y actualización de la escritura para que la operetta pueda ser interpretada.
Un problema que surgió es que no tenían el libreto; este fue afortunadamente encontrado el 2025 en una nueva visita a la ABNB. El libreto está escrito en verso por mano de Hercilia Fernández. Ambos lo consideran además como una joya literaria, ya que Fernández fue una notable poeta.
Los estudiosos destacan sobre todo las imágenes propuestas para la actuación y apuntan que esta elección fue muy arriesgada para la época, ya que Fernández utiliza el modelo de la operetta vienesa, es decir, aquella música escénica que se basa en el vals. Ambos señalan también las influencias italianas, pero puntualizan que la autora fue visionaria al decidirse por la forma operetta en vez de la zarzuela, que es uno de los géneros más difundidos en Europa y luego en Latinoamérica.

Sombras que cobran vida
Las brumas que habían caído sobre la música boliviana del siglo XIX comienzan a disiparse y somos testigos de un acontecimiento, que revela un secreto precioso gracias a músicos y cantantes que encarnaron la obra. Todo este ensueño estuvo bajo la acertada dirección del maestro Daniel Montes; Katia Escalera interpretó al personaje de Zeliska; como Halia, turnaron el rol Luna Burgine y Alejandra Pareja. Fernando Flores personificó al conde Roger y realizó la dirección del coro especializado Coplomu; María Jesús Torrez fue la encargada la dirección del coro María Jesús, en la dirección Artística y actoral se encontró Verónica Armaza, con la regia de Ariel Enriquez y el elenco de Danza de la EBID con los docentes Gustavo Apaza y Mariam Quiroz. Es muy importante mencionar la valiosa contribución del Maestro Guido Arze Mantilla.
Un regalo emocionante fue el inicio del programa con la maravillosa interpretación la pianista Mariana Alandia acompañada elegantemente por la Orquesta Sinfónica en el Concierto No1 OP 15 de Ludwig van Beethoven.
Lo más remarcable fue el esfuerzo conjunto de todos los artistas y técnicos que participaron en la puesta logrando plasmar la propuesta de una artista e intelectual boliviana del siglo XIX, proporcionando un valioso aporte de goce y estudio a la sociedad boliviana.

Cruzando el umbral
Todo este trabajo nos hace reflexionar sobre lo aún no develado de nuestra historia y puntualmente el sudario que cae muchas veces sobre las mujeres artistas.
Hercilia Fernández de Mujía se dedicó tanto a la música como a la escritura, en su trabajo literario planteo pioneramente un cuestionamiento sobre el lugar de la mujer en su sociedad y subrayó la importancia de la educación femenina en su búsqueda por la igualdad de derechos y libertad. Los autores de “Hacia una historia crítica de la literatura en Bolivia”, la señalan como precursora de Adela Zamudio.
La trama de Zeliska está enmarcada en la España del 1100, una preocupación por lo exótico presente en el siglo XIX., es interesante que lo exótico desde una óptica americana es lo español y lo turco, lo que desvía la obra de un imaginario eurocéntrico. Lo notable es que tenemos a dos mujeres como protagonistas que presentan a dos arquetipos femeninos, sobre todo uno escapa a las normativas de la sociedad decimonónica impuestas a las mujeres.
Un arquetipo lo representa Halia: una huérfana de la cual el personaje de Roger se enamora y con la que se casa; en cambio el otro arquetipo está simbolizado en Zeliska, quien es una princesa turca que fue raptada por el mismo Roger y que se convierte en su esclava enamorada. Ya en esta propuesta se matizan los dos modelos femeninos del siglo: “el ángel del hogar” y la “femme fatale”.
El desarrollo de la acción lleva a Zeliska a sentirse herida y furiosa por la relación de Roger y Halia; en ese momento este personaje cobra autonomía y decide su destino haciendo una magia ritual para separar su camino de el de Roger. Trama una acción funesta para separarse de él que no se lleva a cabo pero que permite su liberación. Es muy interesante lo que sutilmente se propone: la liberación femenina del amor y del hombre a través del sufrimiento.
De este modo sutil podemos colegir que la autora tanto en su obra ensayística como artística aborda el tema de la liberación femenina, en un momento donde las posibilidades de las mujeres eran muy limitadas.
Finalmente es capital destacar como esta mujer dialoga con el acontecer de su tiempo, se inserta activamente en su sistema cultural y se convierte en una representante de la música boliviana.
VÉASE TAMBIÉN
Visitas: 101







Deja una respuesta