Georgette Canedo de Camacho, iluminadora de humanas pasiones

por Fátima Lazarte

La conocí en 1988, siendo yo aún una niña: ella era la directora del Instituto Summa Artis, pionero en la formación artística y cultural de Bolivia. Siempre me impactó su forma de ser: muy fina, amable, sorprendente; una mujer muy inteligente y de una gran sensibilidad.

En los años que estudié ballet ella estaba presente en todas las funciones y alentaba a cada una de nosotras de acuerdo a sus virtudes y personalidad. Conocía el repertorio de la danza clásica y lo apreciaba. Todavía puedo escuchar el sonido de su voz felicitándonos y estimulándonos a bailar con intensidad.

Crecer en este ambiente me ayudó a desarrollar las pasiones por el arte, la danza y la literatura, que hasta el día de hoy laten en mí. Su primer libro, ¿Creéis en fantasmas? (1988), tiene una llamativa portada: una pieza del escultor modernista Lambert Escaler que representa la cabeza de una ninfa, con cabellos meduseos que aluden a la musa o “fantasma” de la inspiración. Esta imagen marcó profundamente mis inclinaciones estéticas, de modo que el Art Nouveau se convirtió en mi movimiento artístico preferido y mi refugio en este bullicio del mundo.

Su agudo ingenio la llevó a escribir y reflexionar sobre la inspiración creadora, además de abordar subjetividades femeninas dentro de su obra.  Asimismo, realizó un incansable trabajo de difusión de la cultura boliviana en los distintos países donde acompañó a su esposo en misión diplomática.

Su entrada a la Academia Boliviana de la Lengua tuvo lugar el 30 de abril de 1990; este hecho es significativo, ya que es la segunda mujer en acceder a este círculo de corte patriarcal después de Yolanda Bedregal.

Como un sencillo homenaje comentaré brevemente sus novelas La máscara de Artemisa (2003) y Tan solo en su agonía (2010). En ambas obras la narración sugiere ciertos hechos históricos y sociales de nuestro país. Los personajes femeninos de las dos novelas se ven afectados por imposiciones de los personajes masculinos que pueblan estos universos literarios.

La máscara de Artemisa tiene como línea argumental la historia de una familia terrateniente que se encuentra en el valle cochabambino y los acecha una revolución. En cambio, Tan solo en su agonía, reflexiona sobre el ejercicio de la violencia en una sociedad y su relación con el poder, este es el contexto donde algunos personajes femeninos develan sus percepciones más íntimas. Ambos textos presentan una preocupación filosófica de la autora que se evidencia también en ¿Creeis en fantasmas?: la traición. Este primer libro presenta un ensayo llamado “Los traidores en el vértice del infierno”, aludiendo a Dante y prefigurando lo que después será una problemática que aparece al final de las dos novelas, un cierre que apunta claramente al descubrimiento de una traición concreta que metafóricamente alude a un sistema fallido, traidor.

En la Real Academia Española se define a la traición en dos acepciones

1. Falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener.

2.  Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria.

Estas dos definiciones nos permiten entrever lo que Canedo apunta en relación a las acciones de los personajes que construye. En La máscara de Artemisa, la traición serpentea y se insinúa, los personajes la temen ya que en medio de la convulsión social puede determinar los cambios que se vislumbran. Este es el escenario donde se tejen lealtades y deslealtades que desembocan en lo inesperado, la traición en el seno familiar.

La armonía que aparentemente existía se quiebra conflictivamente: “…de un día para el otro, los Daneri del Castillo se convirtieron en indeseables, una especie de parias” (Canedo 2003: 129).  En este álgido escenario, Omar el esposo de Isabel, ha desaparecido; la hija de este matrimonio Diana siente angustia por su madre y por el acontecer en el que queda envuelto su hogar. Vertiginosamente también se añade la ausencia de Amanda, sumando nuevas preocupaciones a la familia, que serán despejadas por Isabel: “… mi esposo Omar y Amanda del Castillo Reyes están en Panamá, a punto de abordar un avión para cruzar el Atlántico rumbo a alguna ciudad del viejo continente” (Canedo 2003: 141). En toda esta penosa situación hay un agravante, Isabel y Amanda son primas.

Esta doble traición se inserta en lo social y en lo íntimo, sugiriendo un fracaso en el proyecto de estado y también un fracaso en el proyecto familiar. De este modo Canedo reflexiona sobre un cambio de paradigma, que su personaje Diana atestigua.

Tan solo en su agonía (2010), representa un momento histórico donde se ejerce la violencia de manera sistemática y sobre todo contra las mujeres. En este texto la traición surge subrepticiamente y en una estructura similar a la de su anterior trabajo: al final de la novela.

La forma en la que se presenta la traición es a través de la figura de la delación. Javier es un personaje que aparentemente comparte ideales revolucionarios frecuentando a grupos que luchan en contra del sistema político imperante. Posteriormente por obtener privilegios y una posición social, entrega informaciones sobre sus compañeros al grupo de poder. Esta traición está señalada por Canedo como: “…el mal mayor” (Canedo 2005: 187).

Etimológicamente traición viene del latín traditio, que quiere decir entrega, que es justamente lo que sucede en esta obra, donde se cuestiona lo social desde el ámbito particular, subjetivo y femenino.

Canedo en los dos trabajos nos recuerda lo que planteó en su ensayo “Apuntes sobre la obra teatral de Guillermo Francovich” al respecto de la creación artística, que desde su punto de vista: “…refleja y representa: violencia, traición, celos, venganza, parricidios, ambición, es decir, la gama más tenebrosa de los vicios y las pasiones humanas. Pero … también contrapone a tales desbordes, el amor, la abnegación, el sacrificio, la lealtad, la fidelidad… “(Canedo 2022: 119).

En la construcción ficcional de estas obras, se apunta al cuestionamiento incómodo del fracaso de las instituciones (estado y familia), que se verifica en su seno interno, y a una de las más terribles debilidades humanas, el poder.

Bibliografía

Canedo de Camacho Gerogette; (2001); “Apuntes sobre la obra teatral de Guillermo Francovich”; en: Anales 16; Academia Boliviana de la Lengua. 

Canedo de Camacho Gerogette; (2003); La máscara de Artemisa. Plural.

Canedo de Camacho Gerogette; (2003); Tan solo en su agonía…; Plural.

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Comentarios

2 respuestas a «Georgette Canedo de Camacho, iluminadora de humanas pasiones»

  1. Avatar de Monica Camacho Canedo
    Monica Camacho Canedo

    Excelente trabajo y analisis de la obra de Georgette Felicidades Fátima Lazarte

  2. […] Georgette Canedo de Camacho, iluminadora de humanas pasiones […]

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