Estudio crítico: Carmen Villazón, una auténtica artista pseudonaif vallegrandina

por: Harold Suárez Llápiz , crítico e investigador de arte.

Santa Cruz 23 de marzo del 2026.

La artista cruceña Carmen Villazón es una de las escasas cultoras del arte pseudo-naif en Bolivia. Su propuesta cargada de sátira y picardía retrata el acontecer citadino y provinciano cruceño.

Fiesta popular.

Carmen Villazón nació en 1952 en la provincia Vallegrande, situada en el Departamento de Santa Cruz.  Ha realizado numerosas exposiciones dentro y fuera del país. Recibió el Primer Premio de Pintura al óleo en la Bienal Humberto Vázquez Machicado de su ciudad natal en 1979. En 1986 participó en la Segunda Bienal de La Habana, Cuba. Su obra figura en la Enciclopedia de Arte Primitivo (World-Enciclopedy of Naive Art, 1984, Belgrado-Yugoslavia, página 593).

Por algún tiempo estudió con el profesor húngaro Jorge Rózsa. En realidad solo asistió seis meses a la Escuela de Bellas Artes cruceña, puesto que ésta fue finalmente clausurada por el golpe militar banzerista de 1971. Sin embargo a pesar de no ser del todo autodidacta, por su particular personalidad irreverente se alejó rápidamente del riguroso academicismo impuesto por dicha escuela y probó suerte en la corriente estética del Pseudo-Naif, dejándose llevar por su intuición hasta definir el estilo definitivo que caracteriza su obra actual.

Cunumi soy!

En el ámbito del arte universal el exponente Pseudo -Naif por excelencia fue el artista francés Henri Rousseau (1844-1910), quien encontró en la naturaleza una fecunda fuente de inspiración. Pintaba escenas selváticas donde los protagonistas eran los animales y las plantas. En nuestro continente sudamericano uno de los más destacados impulsores del arte Naif  fue el argentino Cándido López (1840-1902) quien se abstraía de tanta tensión cuando retrataba en sus cuadros crudas escenas bélicas, constituyéndose en otro destacado representante de esta corriente.

En tierras bolivianas, tenemos la significativa presencia en el pasado del oriundo de Irupana, Armando Jordán (1893-1982), quien dejó un legado artístico importante al plasmar a través de su estilo inconfundible la nostálgica Santa Cruz de antaño. Otro gran exponente a nivel nacional ( y además contemporáneo de nuestra artista ), fue el recientemente desaparecido artista paceño Juan Gert Conitzer Bedregal (1949-2009), quien era un  artista  outsider, dueño de un gran talento creativo innato  y de una extraordinaria sensibilidad. Más recientemente, también ha destacado la artista Gilka Wara Liberman, otra reconocida cultora del arte pseudo -naif, poseedora además de una propuesta pictórica muy comprometida con la causa ecologista.

Mercado Abasto.

Dicho esto me permito afirmar que Carmen Villazón es, indudablemente, una de las artistas que expresa con mayor elocuencia el verdadero arte  pseudo-naif entre todos sus coetáneos, no sólo en Santa Cruz, sino en todo el país, puesto que sus lienzos hacen referencia a una simplicidad de espíritu que permiten transitar su arte más allá de la parte formal. El verdadero arte Naif, un  término de origen francés que significa literalmente “ingenuo” es aquel que carece de oficio técnico, donde no prevalece el uso de una composición coherente, tampoco respeta las perspectivas lineales ni puntos de fuga que debe tener una obra de arte de naturaleza académica. No tiene además el dibujo eximio propio de un maestro o un extraordinario manejo del color.

Sin embargo el pseudo- naif, que surgió en el siglo XX, es ciertamente una reacción al academicismo que busca  la frescura expresiva y la libertad creativa. Es el “falso naif» o primitivismo moderno, una corriente donde artistas con cierta formación académica imitan intencionadamente la estética ingenua, una técnica sencilla y colores vibrantes del arte naif puro. A diferencia del naif auténtico (autodidacta), esta variante emula la espontaneidad infantil para romper con el realismo tradicional común.

Karaoke TKP

Villazón pinta sus figuras de contornos definidos y precisos con colores simples, muy brillantes, altamente contrastados y puros. Si bien posee conocimientos de perspectiva y anatomía,  los omite deliberadamente para recrear una apariencia «primitiva» o «infantil». Su trabajo pone en manifiesto tanto el espíritu de la gente como su entusiasmo por la vida en una pintura detallista y cargada de notable fuerza expresiva.

Su obra figurativa recorre por la vida social del habitante citadino y provinciano cruceño a través de una figuración que capta muy bien sus características físicas, pero por sobre todo el perfil psicológico de éste: su ingenuidad, sencillez y espontaneidad. Desde los mercados abarrotados de gente común, donde observamos una simpática escena que retrata a vendedores y compradores en plena faena. También encontramos plasmados en algunos cuadros los conocidos «agachaus» ubicados en una zona aledaña al Avión Pirata, una antigua mole de chatarra devenida en monumento, tan original como pintoresca y que a su vez está situada sobre una céntrica avenida de la también llamada: «Ciudad de los anillos». Se trata de un sitio que congrega en sus alrededores al proletariado urbano cruceño, quienes en un pequeño intervalo dentro de su jornada laboral concurren cotidianamente para deleitarse con el sabor de una sabrosa comida «bien camba». Ellos comen como pueden y de manera improvisada: parados, agachados, o incluso sentados en el piso.

Los agachau del avion pirata.

Por otro lado en las zonas periurbanas cruceñas o en las provincias del departamento, (sobre todo en su Vallegrande natal) avistamos los tradicionales «buris», donde no faltan la cerveza ni las entusiastas parejas de bailarines que se entregan a la melodía de aquella improvisada banda musical conformada por los vecinos del lugar, que en ciertas ocasiones hasta suele desafinar alguna nota a causa de los tragos de más ingeridos, o una más sencilla y tradicional (pero no menos alegre) tamborita. En la pieza titulada «Karaoke TKP» dos mormones biblia en mano se la piensan dos veces antes de ingresar a impartir su doctrina en algún «antro-bohemio-suburbial» de nuestra ciudad, donde imperan el trago, la lujuria y el descontrol.

Si bien la artista vallegrandina conserva el carácter anecdótico y evocativo de su antecesor Armando Jordán, es en ocasiones bastante  crítica con el acontecer local y nacional (por contradictorio que parezca al sentido real del verdadero arte Naive), esto es evidente en la pieza titulada: «Los pasos de Simón» (2006), donde expresa ciertas posturas políticas al retratar al mismísimo Libertador Venezolano empuñando su espada, mientras levita sentado sobre su caballo decidido a conquistar lo que parece ser un mundo cósmico. Junto a él aparecen Evo con su famoso suéter rojo combinado con rayas azules, Hugo Chávez y un grupo de ciudadanos que representan a diversas etnias y regiones de nuestro país y enarbolan orgullosos las banderas de lucha, con la imagen recurrente de un Che Guevara (que insertado en el imaginario colectivo de los Vallegrandinos, terminó convirtiéndose en una especie de santo criollo); además de la simbólica y colorida Wiphalla. Como imagen de fondo avizoramos las cumbres nevadas del majestuoso Illimani que complementa la peculiar representación pictórica.

Los sueños de Simon (2006).

Es que la oriunda de Vallegrande imprime en cada trabajo su propio sello, uno similar a la curiosa firma que escribe al pie de sus lienzos y que lleva la leyenda (la cual parece ser mas una advertencia) que reza: «No Plagie”. Incluso en ocasiones su figuración adopta un lenguaje fuertemente erótico que ribetea con lo lúdico e incluso con lo perverso. Aun así considero que Villazón no recae en el muchas veces común, bucólico y decorativo arte pseudo -naif, como varios de sus colegas contemporáneos en Bolivia que pretenciosamente intentan ser Naif sin lograrlo, porque a consecuencia de esta afanosa búsqueda existencial terminan creando un «producto» demasiado prefabricado, artificial y muchas veces hasta de carácter comercial. Cabe destacar que por su creciente valoración en el circuito del arte internacional, esta corriente artística es muchas veces más adoptada conscientemente que surgida espontáneamente.

Siempre sostuve que la propuesta artística de la oriunda de Vallegrande es la más auténtica y popular dentro de esta corriente en Bolivia; es que la obra de arte resulta ser una suerte de espejo donde se refleja la personalidad del artista que le da vida. Villazón por su origen provinciano, conserva ese humor particular picaresco, jocoso y curiosamente hasta malicioso, propio de la idiosincrasia de su gente que contagia ineludiblemente a sus personajes representados.

Procesión.

En cuanto a los soportes que  utiliza para realizar su trabajo, suele tener preferencia por los formatos medianos y pequeños, haciendo uso de diversos materiales como ser la venesta, cartones, madera, lienzos y papeles. Pinta preferentemente con las técnicas del óleo, acrílico y dibuja frecuentemente con lápices de colores diversos.

Las pinturas de Carmen Villazón muestran un particular universo establecido en un ambiente aparentemente tranquilo, sereno y despreocupado que nos describe tal cual somos sin poses, hipocresías ni falsos prejuicios imperantes. Sus creaciones resultan ser una búsqueda constante de la simplicidad para ofrecer así una visión sincera y exenta de artificios en un mundo cada vez mas clónico, frívolo y superficial.

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